Isabel Suazo
Responsable de Ruka Templo


LOS INICIOS
   A los 11 años, comencé mi formación de Ballet Clásico (técnica rusa) en el Teatro Municipal de Santiago, en donde adquirí una excelente técnica la cual me permitió continuar mi camino con una sólida base. Luego de 5 años y destacando como mejor alumna, llegó el momento de dar el examen para integrarse a la compañía, sin embargo ese mismo día tuve una visión…

“Al verme ahí haciendo un examen, siguiendo esa rutina diaria frente al espejo, con esa obsesión angustiante por mantener una delgadez extrema, me dí cuenta que todo eso iba en contra de mi verdadera naturaleza. Entonces recordé lo que sentía cuando niña, al ponerme los tules de mi abuela y comenzar a moverme, entrando en mundos sutiles, danzando con el Alma, libre, quizás sin técnica pero con esa sensación de danzar con emoción, en misteriosa comunión. En esos años de trabajo, había perdido esa conexión, la extrema preocupación en la forma, sin explorar en lo interno me había congelado, y mi alma ya no estaba maravillándose del arte, faltaba amor en el que hacer”.

Así fue como me dí cuenta que no quería entrar a la compañía, y ese mismo día renuncié al ballet, al cual  por siempre le debo mis respetos e infinito agradecimiento por la excelente formación técnica recibida. 


LA BUSQUEDA
   Ya en la adolescencia comencé a incursionar en la danza moderna y contemporánea. En ese período tuve un replanteamiento que concluye con una búsqueda: “encontrar en el arte de la danza, fundamentos vinculados con una identidad propia”.

Decidí comenzar una investigación, viajando y buscando por todo Chile el legado ancestral de esta tierra, guiada por un fuerte llamado que aún no sabía con claridad lo que era.
Fue así que fui conectándome y conviviendo con diversas comunidades indígenas del norte y sur del país. Luego continué hacia otros países de Latinoamérica.

A lo largo de mis viajes fui participando de ceremonias ancestrales y recogiendo contenidos: El arte de ofrenda, el arte del compartir en comunidad y el arte que te lleva a la comunión espiritual.
Así fui integrando en mi danza estos fundamentos y realizando de este modo un trabajo artístico creativo.

Al profundizar en estas culturas, se me abrió una conexión con otras culturas ancestrales del mundo debido a que existe una esencia similar, en mi caso eso me llevó a estudiar disciplinas corporales como el Hatha Yoga, Ta Ji Quan, Digitopuntura y masaje Tui Na.
En esta travesía también incorporé estudios de canto y música,  ya son más de 10 años en éste fascinante universo de la voz, la música y el cuerpo, los cuáles perfecciono hasta el día de hoy.


LA MATERIALIZACION

En el año 1992 formé el centro de arte y trabajo corporal terapéutico "Casa de las Esteras", en donde trabajé durante 19 años en el desarrollo y creatividad basadas en el arte ancestral tanto de América, Cultura Oriental y Cultura Celta.
En este período tengo el gran honor de recibir a integrantes de una Comunidad Pewenche, formando una alianza donde, desde este lugar, se apoyó la causa histórica frente a un intento de desalojo, situación que concluyó, gracias a su coherente y sólida convicción, en la recuperación legal de sus tierras.

Fueron 20 años de una fraternal conexión con la Comunidad Pewenche, asistiendo y participando anualmente en sus ceremoniales. Este vínculo ha sido fundamental para concebir el próximo paso que seguiría a Casa de las Esteras, una construcción en homenaje a mi padre y madre espiritual provenientes de esta comunidad.


RUKA TEMPLO
   En el año 2006 emprendo el gran desafío de crear Ruka Templo, centro de eventos artísticos vinculados con el Arte Ancestral de todas las culturas del mundo, lugar en donde también enseño una metodología llamada "Desde las las raíces has las flores en la Medicina del Colibrí", que es resultado de una travesía de 30 años de estudio e investigación.